sábado, 2 de febrero de 2013




En un gallinero muy postinero se iban a celebrar unas bodas de alto plumero. Las bodas del tío Perico, que había invitado a su sobrino el gallo Kirico. Y el gallo Kirico, que vivía muy lejos, se levantó más temprano que nunca para ir a las bodas de su tío Perico. Muy aseado y muy bien vestido, allá va tan pimpante el gallo Kirico. De pronto, ¿sabéis con qué se topó? Pues con una caca de la vaca, llenita, llenita de granos de trigo. ¡Uhm!, con el hambre que llevaba el gallo Kirico! Entonces dijo:

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